Este sitio se encuentra en fase beta. Estamos trabajando para mejorar tu experiencia digital de la CDMX.
Puedes visualizar la versión anterior de este sitio haciendo click en este enlace.

Emprendedores ‘chela-rifan'

Publicado el 04 Septiembre 2022
IMG_2208.JPG
IMG_7311.JPG
WhatsApp Image 2022-09-21 at 1.43.35 PM.jpeg
WhatsApp Image 2022-09-21 at 1.44.21 PM.jpeg

Durante la pandemia, la familia Olivares crea su propia marca de cerveza para generar una chamba y pega bastante bien

Fabián Casas

Lo que empezó como una inquietud entre padre e hijo por hacer cerveza, es ya una empresa familiar que produce cerveza artesanal, una marca que ya se consume en varios establecimientos y busca ser una opción con causa. Se trata de Chilango Banzai, una marca hecha por universitarios que, ante la necesidad de encontrar un trabajo y con las ganas de proponer, emprendieron la aventura para crear su casa cervecera.

“Empezó como un hobby, y con la pandemia nos pusimos a adentrarnos en eso, empezamos a hacer pruebas y llegamos a un punto en que creíamos que podía ser un negocio”, habla Rodrigo Olivares sobre los orígenes de la cooperativa.

Luego de ensayo y error y de haber perfeccionado la receta, necesitaban el capital, y fue con el apoyo de la Secretaría del Trabajo de la Ciudad de México que lograron crear la cooperativa.

“Ya teníamos la intención de hacer negocio, encontramos el programa por parte de la universidad, entonces metimos el plan de negocios, la idea y fuimos seleccionados y nos apoyaron con un crédito y fue con lo que crecimos realmente, avanzamos muchos pasos de golpe”, explica Rodrigo.

Papá y mamá, los hijos y algunos amigos se unieron y volvieron las manos y cabeza que se requirieron para embotellar sus creaciones.

Pero la gente de Chilango Banzai busca la diferencia con su cooperativa, y es que el sobrante de la cebada y los otros granos usados en la creación de la cerveza pasa a ser la materia prima para el pan y las galletas que aquí se crean.

Apoyan a necesitados

Y si el pan y galletas no se vende acorde a su tiempo de vida, la cooperativa lo dona a gente que más lo necesite sin desperdiciar insumos como lo hacen las grandes industrias. Si bien la gente de Chilango Banzai es literalmente una familia, como en todo hay armonía y desencuentros. “Es un plus porque tenemos la confianza y comunicación para poder trabajar en equipo, si hay como todo, un problemilla, pero hemos quedado que saliendo de la puerta está la amistad, pero aquí todos somos socios y tenemos que entrarle”, explica José Baeza, encargado de ventas de la cooperativa.